Janet Mariño
Yo te doy toda esta tierra, tan lejos como alcances a ver, a ti y a tu descendencia como posesión permanente...
Génesis 13:15
El comienzo de un nuevo año es una oportunidad para reflexionar sobre nuestras vidas y las promesas que Dios tiene para nosotras. Aunque creo que deberíamos hacer esto a diario, cada día es un nuevo comienzo, una nueva oportunidad para avanzar.
En Génesis 15:13-17, Dios le promete a Abram una herencia abundante: "tan lejos como alcances a ver".
Imaginemos por un momento la escena. Abram allí solo, sin hijos; en una tierra que apenas conocía, había dejado atrás sus parientes, sus costumbres lo que era seguro para él.
Ahora se enfrentaba a algo nuevo, una nueva promesa, que aunque era maravillosa, tal vez le causaba temor y muchas preguntas.
"Tan lejos como alcances a ver, debió ser una frase que resonó en su cabeza muchas veces. Tal vez el reto mayor sería no limitar la grandeza de Dios con una visión corta.
Si lees la historia completa, vas a ver con cuantas "montañas" se encontró Abram mientras avanzaba hacia lo que Dios le había prometido. Cada obstáculo podría ser un límite o lo que lo impulsaría a buscar lugares altos, donde pudiera volver a ver.
Veo aquí una invitación de Dios a soñar! A aprender a ver con abundancia, con creatividad; un desafío a ser diferente, a enfrentar los obstáculos sabiendo que, al hacerlo la promesa estará más cerca.
Al comenzar este nuevo año, o cualquier nueva estación de la vida, es importante ampliar nuestra visión más allá de lo que vemos actualmente. Es el momento de aceptar la invitación de Dios y soñar confiando en Sus promesas y su inagotable amor.
Quiero compartir contigo cuatro aspectos que considero pueden limitarnos al momento de VER LAS PROMESAS DE DIOS.
Tu situación actual:
Cuando nos centramos en las dificultades que tenemos, en las debilidades y en lo que nos hace falta, dejamos de ver hacia adelante. Nos encerramos en un momento que pronto dejará de ser. Es importante vivir en el presente, pero enfocadas en lo que sí tenemos, en lo que sí podemos y en quien sí somos. Ver las debilidades como catapultas, es clave para avanzar.
2. Miedo al cambio.
El miedo al cambio puede hacer que nos aferremos a lo conocido, incluso si no es lo mejor para nosotras. Las promesas de Dios a menudo requieren que demos pasos de fe hacia lo desconocido. Cuando tenemos miedo de salir de nuestra zona de confort, podemos resistirnos al cambio necesario para abrazar las promesas de Dios en nuestras vidas.
3. El orgullo.
Muchas veces creemos que avanzar en el camino depende de nosotras, nuestras habilidades y capacidades. Ponemos nuestra confianza en lo que podemos hacer por nuestra cuenta y esto limita nuestra capacidad de depender de Dios y de sus promesas. Intentamos entonces, tener el control de cada situación y perdemos la oportunidad de ver a Dios actuando. Es cierto que "la fe sin acciones está muerta", así que no me refiero a quedarnos sin hacer lo que nos corresponde. Es diferente actuar en obediencia y con confianza en que DIos es quien ha prometido, a creer que yo sola puedo hacerlo todo.
4. La impaciencia.
A veces, las promesas de Dios no se cumplen de inmediato. Creo que esto es lo más común. Hay un camino que recorrer entre la promesa y su cumplimiento. El afán por ver el cumplimiento de la promesa, nos aleja del proceso que debemos vivir. Necesitamos estar listas para recibir las bendiciones de Dios! Él no nos dará algo que no podamos o no sepamos usar para nuestro bien. Mientras esperas, permite que el Espíritu Santo forme tu carácter, aprovecha este tiempo para acercarte más a Dios y conocer más su corazón. La impaciencia puede llevarte a dudar, la duda produce ansiedad y temor; el temor te aleja de su perfecto amor.
Hoy te invito a que tomes acciones para que nada te impida tener una visión clara y amplia:
Fortalece tu Fe: Dedica tiempo a la oración y la lectura de la Biblia para fortalecer tu fe y recordar las promesas de Dios.
Cambia tu enfoque: En lugar de centrarte en las dificultades, enfócate en el poder y la fidelidad de Dios y en lo que Él está haciendo en ti hoy.
Acepta el Cambio: Abre tu corazón al cambio y confía en que Dios tiene un plan perfecto para ti. Sus maneras son mejores.
Trabaja en tu paciencia: La paciencia es fruto del Espíritu Santo trabajando en tu carácter. Pasa más tiempo con Él, espera en el Señor, confiando en que sus promesas se cumplirán en su tiempo.
Gracias por tus promesas y por el camino que estoy recorriendo para alcanzarlas. Gracias por tu trabajo de amor en mi preparándome para recibirlas y usarlas para mi bien. Estoy dispuesta y disponible para aprender a esperar, para confiar en ti, para vivir desde el amor y estar lista para lo nuevo. Amén.
Cuáles son los obstáculos en tu vida? Relaciones? Temores? Tu misma?
Haz una lista de estos obstáculos y decide actuar para quitarlos.