Janet Mariño
Una mirada alegre trae gozo al corazón; las buenas noticias contribuyen a la buena salud.
Proverbios 15:30
Las buenas noticias son como un bálsamo que calma el alma y revitaliza el espíritu. En Proverbios 25:25 se nos recuerda: “Como agua fría al alma sedienta, así son las buenas noticias de lejanas tierras”. Recibir una buena noticia puede reavivar nuestro ánimo y mejorar nuestra salud emocional y mental. Vivimos en un mundo donde las malas noticias parecen predominar, y en medio de este mar de negatividad, las buenas noticias son aliento que refresca y trae vida.
Recibir una buena noticia puede cambiar nuestro día, nuestra perspectiva y, en ocasiones, nuestras vidas enteras. Desde reconocer la bendición de estar vivo, tener una casa y provisión, o una promoción en el trabajo hasta la recuperación de un ser querido, estas noticias positivas nos llenan de fuerza y nos motivan a seguir adelante. Nos recuerdan que, a pesar de las dificultades, Dios siempre tiene un bien para nosotros y siempre hay algo por lo que vale la pena luchar y esperar.
Las buenas noticias no solo nos benefician a nosotros; compartirlas también tiene un impacto profundo en quienes nos rodean. Cuando compartimos una noticia alegre, estamos multiplicando la alegría y creando una atmósfera de fe y esperanza.
Mi experiencia en estos días al buscar buenas noticias me ha permitido vivir esta verdad. Ser portadora de buenas noticias trae ánimo a mi corazón, me hace enfocarme en lo bueno que sucede a diario y dejar de lado las dificultades.
Pedirle a mi familia y amigos que me cuenten una buena noticia, ha sido un reto muy gratificante. Ver como sus miradas cambian y entre la duda y la incertidumbre, encuentran un rayo de felicidad y esperanza, es la mejor noticia que puedo recibir.
HOY apreciemos las buenas noticias, tanto en nuestra vida personal como en el mundo que nos rodea. A menudo, las buenas noticias no son grandiosas ni llamativas, sino que se encuentran en los pequeños detalles cotidianos: el saludo de un vecino, un gesto amable de un extraño, o el simple hecho de ver un amanecer. Al abrir nuestros corazones a estas experiencias, estamos permitiendo que la esperanza y la paz transformen nuestras vidas.
Papá Dios, te doy gracias por las buenas noticias que traen alegría y renovación a mi vida. Ayúdame a ser portadora de buenas noticias , a compartir tu amor y esperanza con quienes me rodean. Que cada buena noticia que reciba sea un recordatorio de tu bondad y de las muchas bendiciones que me concedes cada día. Amén.
Hoy, te invito a ser portadora de buenas noticias. Busca oportunidades para compartir alegría y esperanza con aquellos que te rodean. Puedes hacerlo contando una historia positiva, reconociendo un logro de alguien cercano, o simplemente mostrando gratitud por las bendiciones en tu vida. Pídele a tus cercanos que te cuenten una buena noticia hoy. Al hacerlo, podrás transformar el ambiente y llenarlo de esperanza.
Comparte conmigo tu experiencia en los comentarios.