Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo encaminó para bien, para hacer lo que vemos hoy: mantener con vida a un pueblo numeroso.
Génesis 50:20
Cada uno de nosotros tiene un propósito único, diseñado por Dios. A menudo, las circunstancias de la vida pueden parecer desafiantes o incluso injustas, pero es importante recordar que Dios utiliza cada experiencia, buena o mala, para prepararnos para el propósito que tiene para nosotros.
Ninguna experiencia es un accidente, incluso las más devastadoras, son usadas por Dios para enseñarnos, para formarnos y acercarnos más a su corazón.
A lo largo de mi camino he podido ver “que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que lo aman; esto es, a los que son llamados conforme a su propósito”. (Romanos 8:28)
La historia de José me ha impactado mucho. Él pasó por diversas etapas en su vida, y si te tomas un momento para leer sobre su historia, notarás que no experimentó muchos momentos de paz y felicidad. Al contrario, desde muy joven fue envidiado por sus hermanos, lo vendieron como esclavo y lo hicieron pasar por muerto; luego fue sirviente en la casa de Potifar, acusado de intento de violación por su esposa, encarcelado y olvidado por años. Sin embargo en cada una de estas estaciones él no se olvidó de Dios ni de quién era él. José PUDO ver el propósito en cada etapa, el objetivo del sufrimiento, la calumnia y el abandono.
José se mantuvo leal a Dios y a las visiones que Él le había revelado en sus sueños años atrás. En cada lugar donde estuvo, actuó con integridad, priorizando a Dios. Por esta razón, ganó la confianza del faraón, quien lo nombró gobernador de Egipto. Allí, pudo reconocer que a lo largo de los años de sufrimiento y adversidad, Dios lo había preparado para cumplir Su promesa.
Es asombroso cómo tener los ojos espirituales abiertos puede hacer una diferencia tan significativa en la vida. José podría haber estado resentido, permitiendo que la tristeza, la frustración y el dolor dominaran su existencia, convirtiéndose en una víctima de su familia y de las circunstancias, y abandonando así la promesa de Dios. Quizás habría sobrevivido a las adversidades, pero seguramente habría renunciado a los sueños que Dios le había dado, y con ellos, miles de personas, incluida su familia, también hubieran dejado de existir.
Al mantener los ojos abiertos y desear ver más allá de lo evidente, José no solo logró VER el sueño de Dios hacerse realidad, sino que también salvó la vida de muchos, trajo prosperidad y restauró la vida de su familia.
José PUDO VER que Dios había permitido todo lo que estaba ocurriendo, con la intención de prepararlo y formarlo para un propósito más grande.
Si enfrentas situaciones complicadas, puedes tener la certeza de que Dios está actuando en y a través de cada experiencia, incluso si no comprendes el "por qué" de inmediato. Con cada desafío, Dios te está entregando las habilidades necesarias para cumplir su promesa.
Confía en el Proceso:
Recuerda que Dios está contigo en cada paso y que tus circunstancias actuales están moldeándote para el futuro. Hay una promesa que Dios quiere entregarte, Él está haciendo que todas las cosas trabajen para tu bien.
Reflexiona Sobre el Pasado:
Mira hacia atrás y observa cómo Dios ha trabajado en tu vida antes. Esto te dará confianza en su continuo cuidado y propósito. Lo que ya viviste te da experiencia que luego Dios usará para el bien de muchos
Ora por Claridad:
Pide a Dios que te ayude a ver tus circunstancias con ojos espirituales, para que puedas entender su propósito y plan. Que puedas y quieras ver más allá de lo que es evidente. Que puedas ver Su bien en cada circunstancia.
Papá Dios, gracias por las circunstancias que usas para capacitarme y prepararme para el propósito que tienes para mí. Ayúdame a ver con ojos espirituales, para que pueda entender y confiar en tu plan, incluso cuando no sea fácil. Gracias por tu amor y por siempre estar conmigo en cada paso del camino. Amén.
Hoy, dedica un tiempo a reflexionar sobre una circunstancia difícil que hayas enfrentado. Pregúntate cómo Dios pudo haber usado esa situación para capacitarte de alguna manera. Anota tus pensamientos y ora para que Dios te muestre cómo puedes aplicar estas lecciones en tu vida actual.
Comparte tus experiencias con otros, al hacerlo, puedes inspirarlos a ver cómo Dios también está trabajando en sus vidas.