Janet Mariño
(De la serie el camino)
“Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos"
Proverbios 4:26
¡La vida es una maravillosa mezcla de decisiones! Algunas parecen sencillas y nos llenan de alegría, mientras que otras nos inquietan. ¡Estamos en un constante viaje, lleno de emociones y desafíos!
Como mujeres, a veces sentimos que bailamos al ritmo de varias melodías a la vez. Intentamos armonizar nuestros sueños personales, nuestras responsabilidades con la familia y el anhelo de dejar una huella en el mundo. En el versículo de hoy, encontramos un nuevo ritmo que nos ayudará a avanzar en el camino: cuida tus pasos y sigue el camino recto.
Veamos este mismo versículo en diferentes versiones:
Observa bien dónde colocas los pies y todos tus caminos serán seguros. (PDT)
Endereza los senderos que recorres; allana todos tus caminos. (NVI)
Considera el camino de tus pies y asegúrate de que todos tus caminos sean correctos. (RVA-2015)
Corrige tu conducta, afirma todas tus acciones. (TLA)
Antes de dar un paso, haz una pausa, reflexiona y equilibra. Compara tus decisiones con la palabra de Dios. Ajusta tu camino y cuida dónde pones tus pies. Antes de avanzar, corrige tu conducta, examina tus motivaciones. Cada pensamiento se convierte en una elección, y al repetirse, se transforma en un hábito que marca nuestro camino. Cada decisión nos acerca o nos aleja de lo que hemos sido creadas para ser.
Así que, haz que tu camino sea seguro, recto y estable. Que refleje tu identidad y, sobre todo, a Aquel a quien sigues.
Recuerda que fuiste creada de manera única para caminar por la vida a través de las obras que Dios preparó para ti. Así que elige sabiamente. Vive con principios y deja que el Espíritu Santo te guíe en cada decisión.
Hoy, te invito a que hagas una pausa y examines el camino que has elegido. ¿Está en sintonía con el propósito que Dios ha sembrado en tu corazón? ¿Tus pasos reflejan la belleza de la obra maestra que eres? Sabemos que no siempre será fácil, pero recuerda que no estás sola en este viaje. Compartimos este camino y podemos apoyarnos y alentarnos mutuamente.
Al final del día, cuando te detengas a reflexionar, pregúntate: ¿He caminado hoy de acuerdo con mi propósito? ¿Mis acciones reflejan quién soy? ¿Reflejo a Jesús en lo que hago? Que estas preguntas te llenen de esperanza y te recuerden que cada paso, por pequeño que sea, es una parte esencial de tu camino.
Espíritu Santo, gracias por ser mi amigo y guiar mi camino. Quiero mostrar a Jesús en cada paso que doy, acercarme cada día más al propósito para el que me creaste. Afirma mis pasos, no sueltes mi mano. Amén.