No se dejen engañar: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres”
1 Corintios 15:33
(De la serie el camino)
¿Te has dado cuenta de que cuanto más tiempo pasas con alguien, más te pareces a esa persona? Comienzas a adoptar sus expresiones, su forma de ser y sus gestos; incluso es posible que empieces a compartir sus gustos o a modificar tus rutinas.
Eres una creación única.
Has sido diseñada para cumplir tu tarea de una manera singular.
Hay "obras" que Dios ya ha preparado para ti, a través de las cuales muchos podrán conocerlo.
Es esencial evaluar tus motivaciones a la luz de la Palabra de Dios, para que tus pasos sean firmes.
Con todo esto en mente, reflexiona sobre la importancia de elegir adecuadamente a quienes estarán a tu lado.
Este no es un tema trivial. A veces creemos que somos demasiado fuertes y maduras para ser influenciadas negativamente. Sin embargo, basta con pasar suficiente tiempo junto a alguien para darnos cuenta de lo influenciables que podemos ser.
Las malas compañías, nos alejan de nuestro propósito, de nuestros valores y finalmente de quienes somos. Una mala compañía no es necesariamente alguien malo, son aquellas personas que no ven lo que tú ves, que tienen prioridades, valores y principios diferentes.
Nuestras debilidades, carencias y asuntos por resolver nos llevan a buscar compañía en personas que llenen esos vacíos, en lugar de acercarnos a quienes nos digan la verdad sobre nuestra condición y nos ayuden a parecernos más a Jesús cada día.
Hoy, mi invitación tiene dos direcciones. La primera es hacia ti misma.
¿Eres el tipo de persona que otros desean tener a su lado?
¿Estás aprendiendo a depender del Espíritu Santo en todas las áreas de tu vida para caminar con sabiduría?
¿Has perdonado?
¿Conoces tu diseño y tu misión de tal manera que no anheles los sueños de otros y te alegres con ellos cuando las promesas de Dios se cumplen para ellos?
¿Qué tal si reflexionas sobre esto y comienzas a trabajar en convertirte en una mujer sabia, que otros quieran tener a su lado?
La segunda dirección se dirige a las personas cercanas a tu vida.
¿Quiénes son tus amigos?
¿Cómo eliges a quienes caminan contigo?
¿Eres capaz de decir NO a una relación (sentimental, familiar o de amistad) que no enriquece tu vida?
¿Entiendes que la amistad tiene una influencia real en tu vida y que algunas no son permanentes?
Dime con quien caminas, y no solo te diré quién eres, sino también cómo es tu camino.
Acércate hoy un poco más a Jesús. Busca parecerte más a Él cada día. Revisa tus relaciones y comienza a elegir con sabiduría. Aspira a ser una persona a la que muchos desearían imitar.
Jesús, gracias por el camino que abriste para que me acerque a Ti. Te agradezco por enseñarme cada día a ser más como Tú. Hoy quiero bendecir a las personas cercanas; por favor, ayúdame a ser sabia y a rodearme de quienes aportan a mi vida, y a despedirme de aquellos que me frenan o complican mi camino. Quiero ser más como Tú para poder acercarme a otros que deseen avanzar contigo. Amén.