Janet Mariño
(De la serie el camino)
Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo.
Eclesiastés 3:1
Hoy llegamos al sexto día de nuestra reflexión sobre el camino. Me gustaría que recordáramos algunos puntos clave:
Eres una creación única, diseñada para realizar las obras que Dios ha preparado para ti.
Dios, en Su palabra, te ha proporcionado instrucciones, consejos y principios para que examines tus decisiones y asegures que tus pasos sean firmes.
Es fundamental conocer la meta y saber hacia dónde te diriges.
Las personas que te acompañan en tu camino son esenciales para tu progreso. Es importante que tú seas alguien con quien otros deseen caminar.
La forma en que caminas influye en tu avance.
Para concluir esta serie de devocionales, hoy hablaremos sobre caminar al ritmo de Jesús. A través de Su vida, Él nos enseña a seguir Su ritmo en las diferentes temporadas de la vida, así como en los principios que nos guían a tomar decisiones y vivir en armonía con Dios, con nosotras mismas y con los demás. Jesús siempre vivió en equilibrio, descansó, avanzó, habló, guardó silencio, estuvo solo y sirvió a la comunidad, se encontraba a diario con el Padre en oración y cumplia su propósito.
Seguir a Jesús no solo implica creer en Él, sino también caminar a Su ritmo, alineando nuestra vida con Su ejemplo.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora:
Tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar y tiempo de sanar; tiempo de destruir y tiempo de construir; tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de estar de duelo y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar y tiempo de dejar de abrazar; tiempo de buscar y tiempo de perder; tiempo de guardar y tiempo de arrojar; tiempo de romper y tiempo de coser; tiempo de callar y tiempo de hablar; tiempo de amar y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra y tiempo de paz.
La vida está llena de estaciones, cada una con su propio propósito y lecciones. A veces, pasamos por primaveras de alegría; otras, enfrentamos inviernos de prueba y espera. Pero en cada momento, lo más importante es avanzar al ritmo de Jesús.
Para caminar al ritmo de Jesús, es importante comprender el inicio y el final de cada temporada y aprender a equilibrar principios que Él mismo nos enseña:
Quietud y acción:
La vida cotidiana y sus preocupaciones nos empujan al extremo—ya sea a la inactividad por miedo o a la prisa por ansiedad—pero Jesús nos muestra un camino diferente. Él sabía cuándo retirarse a la soledad para orar y cuándo actuar. Mientras caminaba, se acercaba a las multitudes para sanar, enseñar y animar. Nunca se dejó llevar por la presión externa, sino que avanzó en obediencia al tiempo y propósito de Dios.
Lucas 6:12-13 Jesús ora antes de elegir a sus discípulos.
Lucas 1:35: Jesús ora antes de ir a predicar a otros lugares
Mateo 14:23-26: Jesús ora antes de caminar sobre las aguas.
Amor y verdad:
Jesús siempre habló la verdad, por dura que fuera, pero siempre lo hizo en amor. A veces no decimos la verdad por temor a herir a las personas o que seamos rechazadas. Jesús nos enseña a tener equilibrio en esto. Debemos hablar la verdad, pero nunca dejar de lado el amor.
Marcos 10:21. Jesús habla con amor al joven rico.
Juan 4:1-30. Jesús confronta a la mujer samaritana con la verdad, pero lo hace siempre con amor.
Juan 8:1-13. Jesús actúa con amor y misericordia, sin dejar de decir la verdad.
Descanso y avance:
Jesús valoraba los momentos de descanso. No solo se retiraba para hablar con el Padre, sino que también compartía tiempo con sus más cercanos y disfrutaba de la soledad. Nunca estuvo afanado o sobrecargado de actividades; encontró el equilibrio perfecto entre descansar y avanzar.
Marcos 6:31-34. Jesús y los discípulos descansan antes del milagro de la multiplicación de los panes y los peces.
Mateo 8:23-26. Antes de calmar la tormenta, Jesús duerme.
Confianza y esperanza:
Jesús nos enseñó a disfrutar del presente, confiando en que el pasado está en Sus manos y que Él es nuestra esperanza para el futuro. Preocuparnos por lo que vendrá mañana o aferrarnos a lo que ocurrió ayer le quita sentido al HOY y nos impide disfrutar de lo que Él tiene para nosotras.
Mateo 6:34: . Vivamos cada día con confianza y sin afán.
Mateo 11:28. Cuando hay cansancio en nuestra vida, podemos acudir a Jesús.
Te invito a pasar un tiempo con Jesús; identifica Su ritmo en esta temporada de tu vida.
¿Qué tiempo estás viviendo? ¿Es momento de avanzar? ¿Te está invitando Jesús a descansar y confiar? ¿Es hora de hablar o de guardar silencio?
Identifica el ritmo de Jesús y únete a Él.
Jesús gracias por mostrarme cómo avanzar en mi camino, ayúdame a identificar tu ritmo y unirme a él. Gracias por hacerme única, por preparar una tarea para mi, por darme tu consejo para afirmar mis pasos. Quiero caminar contigo y con aquellos que me ayuden a acercarme a ti y a mi destino; decido trabajar en mi, para ser una persona con la que otros quieran compartir su camino. Cada día quiero ser mas como tu. Amén.