Y la vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste.
Juan 17:3
En los próximos días, deseo compartir contigo algunas reflexiones sobre lo esencial de la vida.
A menudo pensamos que para vivir bien y con bienestar es necesario trabajar arduamente para obtener dinero, para comprar lo que necesitamos y también lo que deseamos, y en este ciclo se nos va la vida.
Muchas veces, ni siquiera podemos disfrutar de lo que tenemos debido al cansancio, y al adquirir más, generamos más necesidades que nos hacen esforzarnos más para “cumplir nuestros sueños”.
En mi camino con Jesús he aprendido que lo material es efímero, y que lo que realmente importa son esos principios que nos brindan una vida estable, mantener una relación viva y auténtica con Dios y con las personas con quienes compartimos nuestro camino y creamos nuestra historia.
Considero que hay algunos ELEMENTOS ESENCIALES para vivir: conocer a mi Creador, el amor, la fe, la esperanza y el propósito de vida.
Poder conocer a quien más te ama, saber lo que piensa de ti y descubrir su manera de verte, es esencial para poder vivir con la abundancia que Jesús nos da.
Cuando tienes una relación viva y cercana con Dios, puedes experimentar la fe, la esperanza y el amor (1 Corintios 13:13) y descubrir quien eres y para que fuiste creada.
Sobre esto quiero hablarte en esta nueva serie de devocionales. Espero que al leerlos, puedas descubrir la abundancia presente en tu vida y dedicar tiempo a lo que verdaderamente importa, para que lo que hoy es una semilla, mañana se convierta en un árbol fuerte que dará mucho fruto.
Jesús vino para darnos una vida abundante. Esto significa una existencia que supera todo, que va más allá de lo que vemos, que es superior y extraordinaria. Sin embargo, muchas veces no percibo mi vida de esta manera, ¿te sucede a ti también?
Junto a esta afirmación, Jesús nos advierte sobre la existencia de un ladrón que, a diferencia de Él, viene a matar, robar y destruir.
Por ello, lo primero que debemos comprender es que la vida abundante que Jesús tiene para nosotras está expuesta a ese ladrón. En el capítulo 10 del Evangelio de Juan, Jesús nos comparte una de las claves para mantenernos a salvo: CONOCER SU VOZ.
Este es el primer aspecto esencial en nuestra vida. Debemos cultivar una relación viva y real con Dios; es la única manera de conocerlo tan bien que podamos distinguir su voz de otras que incluso pueden ser más ruidosas.
Dedicar tiempo a la oración, leer su palabra, investigar y hacerle preguntas nos ayudará a entender mejor su carácter, lo que piensa sobre nuestra vida y su visión de la realidad en la que vivimos. Así, cuando nos enfrentemos a decisiones, dificultades o estemos rodeadas de opiniones y sugerencias, podremos reconocer su voz y seguirla. Conocerlo a Él nos aleja de todo lo que intenta robarnos, destruirnos y matarnos, y nos acerca más a la vida abundante que Jesús tiene para nosotras.
Descubre la abundancia.
Nuestra relación con Él es única, porque somos únicas y diferentes entre nosotras. Así que, si comparas tu vida con la de otras personas, probablemente no verás la abundancia que posees. Lo que para ti es normal, para otros puede ser extraordinario.
Me he propuesto ver, aunque a veces no sea fácil, cada bendición que tengo, buscar el bien de Dios en cada situación y no perder mi asombro ante lo cotidiano. Esta ha sido una manera práctica de reconocer la abundancia en mi vida y darme cuenta de que lo esencial es aquello que no se ve, lo que se desarrolla y crece en la intimidad. Me comprometo a estar alerta para cuidar la vida que Jesús ganó para mí, para no permitir que me sea robado lo que Él me otorga cada día y para no dejar morir lo que es más importante.
¿Cuánto tiempo le dedicas a Dios? ¿Es solo un pasatiempo del fin de semana? ¿Puedes identificar su voz entre el ruido de las circunstancias?
Te invito a que esta semana establezcas un tiempo para encontrarte con Jesús. Habla con Él, lee la Biblia, descubre un secreto en su palabra cada día e intenta ponerlo en práctica. Cada noche, agradece por tu día, por estar viva, por poder ver y por las habilidades que tienes; hay mucho por lo que agradecer. Reconoce la abundancia en tu vida y expresa tu gratitud.
Gracias por tu palabra y por tu voz en mi vida. Quiero acercarme más a ti cada día, conocer tu corazón y entender cómo me hablas. Ayúdame a proteger toda la abundancia que me has dado; que tu voz me dirija hacia ti y me aleje del ladrón. Amén.