Janet Mariño
(De la serie: Lo esencial)
"Le pido a Dios, fuente de esperanza, que los llene completamente de alegría y paz, porque confían en él. Entonces rebosarán de una esperanza segura mediante el poder del Espíritu Santo."
Romanos 15:13
¿Has escuchado la frase: “La esperanza es lo último que muere”? Después de atravesar muchos tiempos de espera por respuestas de parte de Dios, empiezo a entender lo real que es.
La Real Academia Española define la esperanza como:
“Estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea.”
Esto me lleva a pensar en la poderosa conexión entre el amor, la fe y la esperanza. No puede haber esperanza sin fe, ni fe sin amor. ¡Y ninguna de estas puede existir fuera de Dios!
Tenemos fe en Dios que es fiel, que no miente y que, por amor, ha hablado promesas sobre nuestra vida.
Esto nos llena de esperanza. Sabemos que lo que Él ha dicho es alcanzable porque nos conoce, nos equipa y nos guía. Aún cuando no vemos nada, Él ya está creando lo que mañana veremos y disfrutaremos.
¡Dios es fuente de toda esperanza! Qué hermoso saber que de Él proviene la esperanza que necesitamos. Él es la fuente que nos asegura que sus promesas son reales y posibles para nosotras.
La esperanza es como un ancla que nos mantiene firmes. Nos ayuda a ver nuestras circunstancias con alegría mientras esperamos, y nos da paz. Aunque las olas del momento nos sacudan, la esperanza en que la respuesta viene nos llena de aliento para continuar.
La esperanza: alegría que fortalece
"¡No se desalienten ni entristezcan, porque el gozo del Señor es su fuerza!"
Nehemías 8:10b
Cuando pienso en que Jesús se alegra, algo se enciende en mi interior. ¿Puedes cerrar por un momento los ojos e imaginar su sonrisa? ¿Puedes sentir su alegría al mirarte?
Esto reconforta profundamente el corazón. Saber que Jesús se alegra con cada paso que doy, en mis triunfos y en mis intentos, incluso cuando estoy por desfallecer, me fortalece.
Otro texto que me encanta es:
"Amas la justicia y odias la maldad. Por eso, oh Dios, tu Dios te ha ungido
derramando el aceite de alegría sobre ti más que sobre cualquier otro."
Hebreos 1:9
Este versículo habla de Jesús, y de cómo Dios le dio una alegría superior, incluso en medio del sufrimiento.
"Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que esta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios."
Hebreos 12:2
De mi esposo aprendí algo valioso: en medio de las dificultades, buscar la alegría en lugar de la fuerza para afrontarlas. Parece contradictorio, pero es exactamente lo que Jesús hizo. Cuando ponemos nuestra esperanza en Él, lo imposible se vuelve posible. Experimentamos Su alegría —una que no depende de las circunstancias— y encontramos la fortaleza necesaria para esperar en Él.
La esperanza que nos llena de paz
"Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo."
Juan 14:27
Esperar puede traer ansiedad: esperar un turno, esperar en el tráfico, un resultado, o una respuesta de Dios. ¿Te ha pasado?
Tener paz mientras esperamos es un reto. Por eso debemos volver a la fuente de toda esperanza. Si nuestra esperanza está en las circunstancias, personas o en nosotras mismas, la incertidumbre nos roba la paz.
A veces creemos que paz es ausencia de problemas, pero Jesús nos dejó una paz que va más allá de lo que este mundo ofrece.
La paz de Jesús es distinta. Es respirar profundo en medio del caos y saber que Él está contigo. Que te sostiene de su mano. Que, aunque la tormenta ruja, Él puede hablarle y hacerla callar… o mantener tu mente y corazón en calma en medio de ella.
Los retos emocionales, económicos y espirituales crecen, y con ellos, la ansiedad.
Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo. Juan 16:33
Jesús nos dijo que íbamos a tener problemas pero que Él ya los había vencido. Saber esto, nos debe llenar de paz y esperanza; vamos a lograr experimentar esto solo mediante la fe en Él, recuerda que vivimos por fe.
Hoy, más que nunca, el mundo necesita la alegría y la paz que solo Jesús puede dar, solo en Él encontramos lo que tanto anhelamos:
“La esperanza que nos llena completamente de alegría y paz, porque confiamos en Él.”
Cuida la esperanza de los ladrones.
Recuerda que Jesús promete vida abundante y el enemigo busca destruir. Dios quiere que vivamos con esperanza viva, pero hay "ladrones" que intentan quitárnosla.
1. La Desesperanza
Pues yo sé los planes que tengo para ustedes—dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.
Jeremías 29:11
Cómo actúa: Te convence de que nada va a cambiar, que todo seguirá mal. Nubla tus ojos y te impide ver lo que Dios ya ha hecho.
Qué puedes hacer: Recuerda que Dios es Dios de procesos. Alimenta tu mente con la Palabra. Ora aunque no sientas. La esperanza crece en el lugar de la intimidad con Dios. Recuerda lo que Dios ya ha hecho. Agradece por todo!
2. El Miedo
Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez sino de poder, amor y autodisciplina. 2 Timoteo 1:7
Cómo actúa: Paraliza tu fe y te hace imaginar un futuro sin Dios. Te impide tomar decisiones y avanzar.
Qué puedes hacer: 2 Timoteo 1:7 dice que no recibimos un espíritu de temor. Enfrenta el miedo con la verdad de quién es Dios: protector, proveedor, fiel. Avanza paso a paso aunque aún sientas temor, cada paso muestra tu confianza, y te da esperanza para dar el próximo.
3. El Control
Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar. Proverbios 3:5-7
Cómo actúa: Te hace creer que tu puedes cambiar las cosas, cuando intentas tener el control de todo, y no lo logras, pierdes la esperanza. Hace que otras personas tengan relevancia sobre tus decisiones.
Qué puedes hacer: Suelta el control. Confía en la soberanía de Dios,confía en Él con todo tu corazón. No permitas que otras personas tengan más relevancia en tu vida que Dios, nadie puede cambiar lo que Él ha dicho.
4. Las Palabras Negativas (de otros o tuyas)
La lengua puede traer vida o muerte; los que hablan mucho cosecharán las consecuencias. Proverbios 18:21
Cómo actúa: Las palabras no se las lleva el viento, tienen el poder de crear o destruir. Un lenguaje pesimista mina tu fe, mata la esperanza y te aleja de la verdad de Dios.
Qué puedes hacer: Sé intencional con tus palabras. Declara vida. Rodéate de personas que hablen esperanza y edificación. Cuida lo que dices y lo que escuchas. Dale más importancia a la voz de Dios.
5. El Dolor no procesado
Me ha enviado para consolar a los de corazón quebrantado y a proclamar que los cautivos serán liberados y que los prisioneros serán puestos en libertad. Isaías 61:1
Cómo actúa: Heridas del pasado no sanadas impiden ver el futuro con esperanza.
Qué puedes hacer: Jesús vino a sanar corazones quebrantados. Busca la sanidad emocional en Dios. Si es necesario busca ayuda profesional. Perdona y pide perdón.
6. La Comparación
Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mí, oh Dios. ¡No se pueden enumerar! Ni siquiera puedo contarlos; ¡suman más que los granos de la arena. Y cuando despierto, ¡todavía estás conmigo! Salmo 139:17-18
Cómo actúa: Te roba la gratitud por lo que tienes y por quien eres, te hace sentir que tu historia no vale, que otros son mejores que tu.
Qué puedes hacer: Agradece diariamente. Mira lo que Dios ha hecho en ti y recuerda que Él tiene un plan único para tu vida. Reconoce tus habilidades y talentos únicos y diferentes.
7. El Pecado Oculto
Mientras me negué a confesar mi pecado, mi cuerpo se consumió, y gemía todo el día. Salmo 32:3
Cómo actúa: Te llena de culpa, te aleja de Dios y opaca tu visión.
Qué puedes hacer: Jesús pagó por ti en la cruz! Confiesa, arrepiéntete y recibe el perdón. No te escondas, corre a los brazos del Padre. No dejes que la culpa te encierre en una cárcel de dolor y angustia, Jesús ya te dio libertad y una nueva esperanza.
¿Hoy no estás experimentando paz ni alegría?
¿Cuál está siendo tu respuesta ante las dificultades?
Te animo a mirar a Aquel que es fuente de todo. Él es fiel y verdadero. Busca Su alegría en los detalles, recuerda que Él te ve… ¡y sonríe!
Jesús, hoy quiero enfocarme en Ti, no solo en tus promesas. Quiero conocerte más, acercarme a tu corazón y escucharte hablar. Llena mi corazón de Ti, fuente de toda esperanza. Lléname de alegría, que me fortalezca, y de paz, que me sostenga mientras espero.
Amén.