Janet Mariño
Entonces Eliseo oró diciendo: —Te ruego, oh SEÑOR, que abras sus ojos para que vea. El señor abrió los ojos del criado , y este miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo y carros de fuego, alrededor de Eliseo.
2 Reyes 6:17
Hace un par de meses empecé a tener un nuevo hobby. He aprendido que tener tiempo para pensar en otros asuntos menos triviales, apartarme para hacer algo diferente no solo trae descanso a la mente y el cuerpo; en mi caso, Dios ha usado estos espacios, una vez más para hablar y compartir sus pensamientos conmigo.
Así que puse a andar algo que tenía en mi lista de “to do”, empecé a aprender a tejer. No he avanzado mucho en este proceso, pero Dios me ha estado hablando sobre varios asuntos que necesito aprender en esta estación de mi vida.
Uno de ellos es “poder ver con ojos diferentes”. Obviamente mis ojos no están acostumbrados a las puntadas, los patrones de colores, los puntos altos, bajos o deslizados. (Ya estoy usando términos de crochet, es un avance 😀)
Empecé por cosas muy sencillas y mi idea es ir avanzando en lo más complicado. Así que empecé a tejer un gorrito que lleva un patrón de color específico. Tuve que deshacer el tejido 10 veces hasta que empecé a ver cómo se formaba una figura con cada puntada que yo lograba hacer correctamente. Logré terminarlo, una vez que PUEDE VER más allá de hacer una puntada sin un objetivo claro y de manera automática; cuando PUDE VER de manera intencional el sentido y lo que se iba construyendo con cada “punto bajo y cada punto alto”.
Pienso que es esto lo que nuestro buen Papá quiere que suceda en la vida diaria. Que podamos VER más allá de lo que nuestros ojos físicos alcanzan. Él quiere abrir nuestros ojos espirituales para que podamos percibir y entender con claridad, discernir y comprender en un sentido espiritual.
En 2 Reyes 6:17, leemos cómo el profeta Eliseo oró para que su criado pudiera ver con ojos espirituales: "Te ruego, oh SEÑOR, que abras sus ojos para que vea." Cuando el SEÑOR abrió los ojos del criado, se dio cuenta de que el monte estaba lleno de carros de fuego, mostrando la protección de Dios alrededor de Eliseo. Este relato nos muestra la importancia de tener una visión espiritual clara.
La palabra "ver" en este contexto, traducida del griego "βλέπω" (blepo), no solo implica mirar con la vista física, sino también percibir, discernir y comprender en un sentido espiritual. Es un llamado a mirar más allá de nuestras circunstancias actuales y reconocer la presencia y obra de Dios en nuestras vidas.
Desarrollar la capacidad de ver lo que Dios está viendo es fundamental para nuestra vida. Nos permite reconocer el poder de Dios operando en situaciones que, a simple vista, pueden parecer abrumadoras o desesperadas. Aprender a VER de manera intencional cada situación, cada decisión que tomamos y cada paso que damos, va moldeando nuestra realidad y trayendo las promesas de Dios a nuestra existencia.
Papá Dios te doy gracias por cada “puntada” que estás tejiendo en mi vida. Gracias porque ya viste el final! Gracias por abrir mis ojos y permitirme ver más allá de lo obvio. Que mis ojos espirituales puedan ver de manera intencional y pueda descubrir tu obra en mi vida. Amén
Te animo a que en estos próximos días puedas empezar a ver de manera intencional cada detalle que rodea tu vida. Si debes deshacer algún asunto y volver a comenzar, hazlo sin temor! Dios está contigo y usará todo para tu bien.