Cuando escuchas el silencio...
He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.” — Apocalipsis 21:5
Janet Mariño
Durante esta pausa aprendí a escuchar de otra manera. Ya no desde la necesidad de producir o compartir, sino desde el deseo de simplemente estar presente.
Asistí a un estudio bíblico en inglés, entrené mi cuerpo con más constancia, y me permití tener tiempos en los que no hacía “nada”.
Escuchaba, observaba, respiraba.
En esos silencios, el Espíritu Santo seguía hablándome, no con muchas palabras, sino con una paz profunda que me recordaba que todo seguía en Sus manos.
Entre esos días tranquilos, el crochet se volvió mi espacio favorito. Igual que cuando armaba rompecabezas, el Espíritu Santo me enseñó mucho. Entendí que la temporada en la que estábamos —yo y también mi familia— era algo parecido: estábamos tejiendo nuevas relaciones, dando puntadas sin saber bien qué iba a resultar.
Muy atentos a las instrucciones del cielo, para no tener que desbaratar lo tejido, pero con la certeza de que si llegábamos a hacerlo, habría gracia para comenzar de nuevo.
Y fue en medio de ese proceso que comprendí mejor algo: las pausas no son vacíos, son intervalos donde Dios afina el alma. Son melodías del silencio donde Él compone lo nuevo, aun cuando parece que nada se mueve.
Volver no es empezar de cero. Es regresar con un corazón más consciente, con una mirada más clara y con una gratitud que nace de haber sido sostenida en lo oculto.
Hoy regreso a este espacio con esa misma paz y con el deseo de compartir lo que Dios sigue haciendo en lo cotidiano. No vuelvo para llenar de palabras, sino para dejar que cada texto, cada reflexión, sea una nota de esa nueva melodía que Él está escribiendo.
Gracias por estar aquí, por acompañarme en este caminar donde seguimos aprendiendo que todo lo que nace de Él vuelve a tener vida.
“He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.” — Apocalipsis 21:5
Te invito a quedarte cerca, porque este noviembre compartiré el nuevo devocional:
“Cuando el corazón cambia de melodía”, una reflexión sobre gratitud, fe y los nuevos sonidos que nacen cuando dejamos que Dios afine nuestro corazón.