"Yo soy de mi amado, y él es mío" Cantares 6:3a
Janet Mariño
Todos los que hemos hecho un viaje sabemos lo que significa hacer una escala. Pueden ser largas horas llenas de incomodidad o cortos momentos de carrera para no perder un vuelo. A veces las esperamos, otras nos toman por sorpresa. Pero siempre son parte del camino.
Nuestra vida es un viaje continuo con un itinerario que ya ha sido preparado por Dios. Y mientras caminamos con Él, encontraremos muchas escalas. Algunas serán espacios para conectar con otros, otras para recuperar fuerzas, y otras simplemente para respirar y escuchar con más claridad.
Cada escala está perfectamente diseñada para lo que vendrá. Son momentos que nos impulsan a tomar un nuevo vuelo, a seguir avanzando hacia el destino que Dios ha trazado para nosotros.
Dios sabe cuándo y dónde necesitamos detenernos, y también sabe para qué y por qué. Lo importante es que podamos reconocer esos tiempos de pausa, descanso y preparación para lo nuevo. Porque pausar no es rendirse, no es fracasar... es obedecer, escuchar y volver al centro.
Hace unos meses, me sentía frustrada y cansada. Pensaba que si dejaba de escribir o publicar, estaba fallando. Me sentía culpable solo con imaginar una pausa. Pero entonces tuve una conversación sincera con mi Papá. Le conté cómo me sentía, y aunque ya lo sabía, necesitaba decirlo en voz alta. Y decidí hacer una pausa.
Descubrí que necesitábamos esa pausa: Él y yo. Necesitábamos avivar el amor. Ese amor que no exige, que no condiciona, que permite descansar y confiar. Ese amor que no depende de lo que hago, sino de quién soy.
Mi primer amor, Jesús, me invitó a quedarme quieta. A recordar que todo lo hizo por amor. Que todo lo hace por amor. Y yo… necesitaba conocer ese amor de una forma más íntima, más romántica. Ese amor que te regala flores y hace que las veas como nunca antes, que te dedica canciones y te invita a compartir una taza de algo rico con Él.
Hoy estoy feliz de haber hecho una pausa. Aproveché ese momento de gracia para hacer una pausa, una escala… y disfrutarlo, disfrutarme, disfrutarnos. Y aunque aún estoy en proceso, estoy viviendo una nueva estación. Una en la que me siento profundamente enamorada de Jesús.
Tal vez tú también estás en medio de una escala. Quizás perdiste un vuelo o no entiendes por qué estás detenida. Este puede ser tu momento de gracia. Tiempo de ánimo, de fe, de descanso. De dejarte amar por completo. Respira. Agradece. Ama. Y empieza de nuevo.